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Prefectura del guayas

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¿Y tú, para que trabajas?…

Posted: 20 diciembre, 2015 a las 11:33 am   /   by   /   comments (0)
Entre las interesantes fábulas anécdotas del experto Oscar Matcos Gómez, encontramos esta que nos aporta una reflexión sobre la dualidad y contraposición de la calidad de vida, el ocio, la ambición de prosperidad y la adición al trabajo. 

"En una ocasión un alto ejecutivo se tomó unas vacaciones, las primeras en varios años. Estaba pasando por un muelle de un pueblo pesquero cuando un pescador atracó su barca. Mientras el pescador amarraba la barca al muelle, el ejecutivo lo felicitó por el tamaño y la calidad de la captura.

¿Cuánto tiempo pasó pescando? Preguntó el ejecutivo.

No mucho. Contesto el pescador.
¿Por qué no se ha quedado pescando más para tener más que vender?
Ya tengo bastante para cubrir las necesidades de mi familia. Respondió el pescador.
Pero, ¿qué hace el resto del día?

Me levanto tarde, pesco un rato, juego con mis hijos, duermo la siesta y, al atardecer, paseo por el pueblo, tomo un vino y toco la guitarra con mis amigos. Tengo una vida muy activa, muy ajetreada.

El ejecutivo dijo: Tengo un MBA de Harvard y podría ayudarle. Tendría que dedicarle más tiempo a la pesca. Con lo que recaudara, podría comprarse un barco de mayor tamaño. Con ese barco podría capturar más peces, que luego podría vender para comprar más barcos. Al final tendría una flotilla.

En lugar de vender su pescado a un intermediario podría venderlo directamente a los consumidores, y eso mejoraría sus márgenes. Podría terminar abriendo su propia fábrica, y así controlaría el producto, el procesamiento y la distribución. Claro que entonces tendría que dejar el pueblo y mudarse a la ciudad, para poder dirigir el crecimiento de la empresa.

El pescador se quedó en silencio y luego respondió:
¿Cuánto tiempo tardaría en hacer todo eso?
Quince, veinte años, veinticinco máximo.
¿Y luego?... El ejecutivo soltó una carcajada.

Eso es lo mejor. Cuando fuera el momento, podría salir y cotizar en bolsa y vender todas sus acciones. Ganaría millones. Y con eso podría jubilarse, levantarse tarde, pescar un rato, hacer la siesta y, al atardecer, pasear por el pueblo, tomar un vino y tocar la guitarra con sus amigos.

El pescador respondió:- ¿Y acaso eso no es todo lo que tengo ahora?"
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