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Ecuador

Desde el anonimato, los agentes de la Unidad Antidelincuencial desarticularon 60 bandas delictivas, en 2015

Posted: 13 enero, 2016 a las 1:07 pm   /   by   /   comments (0)

Quito. Es un edificio que tiene un aire místico con un grado de ficción. Allí laboran personas que duermen pocas horas al día, almuerzan galletas, meriendan energizantes, le rezan al Divino Niño, y no le temen casi a nada, dicen.

Le llaman el nido, la base, la oficina grande o su denominación oficial: casa de seguridad. Es el primer miércoles del año e ingresar a ella no es fácil. Desde el inicio hay que realizar un par de llamadas que siempre se convierten en un numérico de cinco o más, con una última en la que obtenemos finalmente la aprobación de entrar a las instalaciones.

La dirección de la Unidad es en un lugar estratégico de la capital y apenas llegas a ella, la primera obligación es olvidarte de la existencia y ubicación de la misma, eso lo advierte la oficial que nos da la bienvenida. No tiene números y pasa desapercibida en un mar de conjuntos residenciales. Está negada para civiles y más aún para periodistas, por eso esta nota tiene el carácter de exclusiva.

Se trata del inmueble de la Unidad de Inteligencia Antidelincuencial (UIAD), un servicio policial que realiza labores discretas, pero muy certeras. Desde estas paredes se cocinaron las detenciones de 60 de las bandas más peligrosas que operaban en el país. Las instalaciones se mantienen pulcras, los colores de las paredes llevan tonos pasteles y en ellas cuelgan frases de motivación para enfrentar el arduo trabajo del día a día. 

El teniente coronel Pablo León, jefe de la Unidad, nos da la bienvenida a uno de los pisos superiores del edificio. León es uno de los pocos rostros visibles de la Unidad, a pesar de que lo han amenazado, dice que no tiene temor a la represalias porque el policía que tiene miedo no debe laborar en su servicio.

Es impecable, exigente y meticuloso. Tiene a su cargo a 220 agentes entre oficiales y clases a escala nacional. Nada se mueve sin su consentimiento, desde la realización de un parte hasta los permisos de los salvoconductos de los vehículos del grupo. Lleva en su pinta la marca de los años de agente de inteligencia: gafas y una conversación en voz baja, pausada pero segura.

Su oficina también muestra el barroquismo de sus 26 años de servicio, de los cuales, 20 los ha dedicado a ser agente de Inteligencia. Entre los cuadros más destacados encontramos reconocimientos de la Administración para el Control de Drogas de EE.UU., de la Drugs Enforcement Administration (DEA) en Nueva York, por un caso exitoso, otro de la Policía colombiana, otro de la Policía alemana, entre los más importantes.       

Principales ejecutores de los Eslabones

León explica que la UIAD es padre de los operativos Eslabón y madre de los operativos Jaque Mate, estos últimos eran el conjunto de varios Eslabones, que en diciembre pasado llegaron a 100. El operativo que más recuerda sin duda fue el Jaque Mate II, donde hubo más de 80 detenidos y se desarticuló a 12 bandas dedicadas al robo de personas, domicilios, vehículos, unidades financieras, sicariato, sacapintas. Es decir, delitos por los que se podría pasar más de una vida en prisión.         

Fue en septiembre pasado que, de manera simultánea, toda la operatividad de la UIAD se puso a prueba, y también la resistencia de los agentes, que durmieron tres horas en los últimos cuatro días previos al ‘golpe’ al crimen organizado. Almorzaron y merendaron energizantes, galletas, papas, y comida rápida, poco saludable, pero efectiva para no perder a los ‘pintos’, es decir los blancos, los infractores de la Ley.

La consigna de los operativos es que nadie puede dormir hasta que todas las organizaciones estén detenidas y reciban su respectiva audiencia de flagrancia. Las detenciones deben estar fundamentadas con toda la investigación de los agentes junto con la Fiscalía. Según los datos del departamento legal del Ministerio del Interior, el 68 % de los detenidos en estos operativos tienen prisión preventiva, el 20 % obtuvo una sentencia, el 2 % tiene medidas sustitutivas y el 10 % quedó libre.  

Una de las investigadoras que participó en el Jaque Mate II fue Camila (nombre de combate). Quiteña, de 30 años. Nunca pasa desapercibida. Sus ojos café claro, su larga cabellera rojiza y su jean ceñido al cuerpo no se lo permiten. Aunque como agente de la Unidad debe tener un perfil bajo es muy difícil para quien la observa.

Observar el entorno

Su ingenio va de la mano con su belleza. Su rostro siempre tiene una sonrisa peligrosa, peligrosa casi como los delincuentes que ha investigado. Con ese aire de ‘femme fatale’, cuenta que lo más astuto que ha hecho fue realizar un censo y tener frente a frente a su blanco para observar el entorno días antes de la detención.

La inteligencia es directamente proporcional a la improvisación que muchas veces deben realizar las agentes. Una vez recuerda una escena que puso al límite su adrenalina y su nivel actoral. Durante una investigación en el sur de Quito, unos temidos cachineros sospecharon que ella y su body los estaban siguiendo.

Enseguida improvisaron una pelea marital entre los dos. Gritos, llantos y reclamos venían de parte y parte de los astutos agentes frente a la sorpresa de los cachineros que viendo la escena se alejaron con irónicas risas. Días más tarde, esos mismos ‘pintos’ engrosaban la extensa lista de detenidos en Eslabones.    

El sexto sentido de ‘ellas’ en la UIAD es fundamental dicen sus compañeros. Casi nunca se equivocan y su nivel de prolijidad incluso es más alto que el de los hombres. Camila, en cambio,  comenta que ellas tienen que luchar contra su vida personal con el hecho de ser madres y esposas.

La entrevista de cinco minutos termina y la sala principal de la Unidad está cada vez más congestionada con agentes que miran con desconfianza las cámaras de fotos y videos. Es la señal de que las entrevistas terminaron. Todos parecen estudiantes de alguna universidad. Están vestidos con camisetas, chompas, gafas pero lo que llama la atención son sus armas de dotación.

Cumplen el ritual de todo agente de la UIAD, después de formar a las 07h00, se dirigen a un pasillo contiguo al área de la formación y se persignan ante una imagen del Divino Niño. Dicen que para ir al infierno deben primero encomendarse al cielo, que ese es el secreto de los buenos resultados de la Unidad. Hacemos lo mismo. Salimos. Subimos a la camioneta, un Chevrolet sin placas nos sigue las primeras dos cuadras, se pierde entre el tráfico. Cae un diluvio en Quito. Redacción O. R. /Quito.     

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